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10 diciembre 2022

Consideraciones del viaje de Biden a Oriente Próximo


Entrevista a Noham Chomsky

CJP: Es posible que Israel sea el único país del mundo en que Biden es menos popular que Trump y no hay manera de olvidar las numerosas ocasiones en que ha sido humillado por el ex primer ministro israelí Bibi Netanyahu. ¿Hay algo que Biden espere lograr con su visita a Israel que no sea reafirmar el apoyo estadunidense y profundizar el papel de la alianza de las dos naciones en la región?

NCh: Como en el caso de Khashoggi, el manejo del caso de Abu Akleh fue bastante desaseado. No sólo el asesinato. No es buena idea, frente a las cámaras de televisión, permitir que el ejército israelí ataque una procesión funeral e incluso a los sepultureros, obligándolos casi a dejar caer el féretro. La audacia del asalto es reveladora ilustración del deslizamiento israelí hacia la derecha y su confianza en que el jefe aceptará prácticamente todo. La confianza no es del todo errada, en particular después de los cuatro años de generosos regalos y patadas en la cara de los palestinos del gobierno de Trump.

No he visto encuestas, pero no sería gran sorpresa encontrar que Trump también es popular en la ‘democracia iliberal’ de Hungría, elogiada por Trump y virtualmente venerada por el astro mediático Tucker Carlson, de la extrema derecha. La Hungría de Viktor Orbán se convierte ahora en aliada cercana de Israel, sobre la base de actitudes y prácticas racistas compartidas, al igual que su molestia por no ser apreciados por los liberales de corazón blando en Occidente.

Una pregunta abierta es cuánto capital doméstico ganará Biden con sus esperadas expresiones de amor eterno hacia Israel. Esa postura se ha vuelto menos popular de lo que era entre su base liberal, a medida que la conducta criminal de Israel se vuelve más difícil de tragar.

Al igual que Gran Bretaña anteriormente, Estados Unidos tendía a apoyar al islam radical, al que veía menos como una amenaza al dominio imperial. Israel resolvió el asunto en ese tiempo al entregar la victoria a Arabia Saudita. Fue en ese punto cuando el apoyo estadunidense a Israel adoptó la forma extrema que ha prevalecido desde entonces, como parte de una estrategia hacia Medio Oriente, basada en tres pilares: Israel, Arabia Saudita e Irán (en ese tiempo gobernado por el sha). Técnicamente, los tres estaban en guerra. En realidad, eran aliados tácitos, muy cercanos en el caso de Israel e Irán.

Los Acuerdos de Abraham elevan la alianza a un nivel formal, ahora con un elenco ligeramente distinto.

CJP: ¿Ve alguna razón por la cual los líderes palestinos deban reunirse con Biden? ¿Pueden lograr algo más que tomarse la foto con el presidente de Estados Unidos?

NCh: No hacerlo suscitaría una ola de propaganda hostil, que es lo que menos necesitan ahora los acosados palestinos. Hacerlo logrará poco o nada, pero al parecer es la opción menos mala.

Eso en cuanto a esa pregunta en sí. Las esperanzas palestinas radican en otra parte.

Parece extraño decir esto ahora, a la luz del colosal apoyo estadunidense a Israel después de su demostración de fuerza militar en 1967, pero las esperanzas palestinas podrían estar en Estados Unidos. Existen fisuras en el apoyo, antes sólido, a las acciones israelíes. La opinión liberal ha virado hacia el apoyo a los derechos de los palestinos, incluso entre la comunidad judía, como documentó Norman Finkelstein hace una década. La tortura cada vez más brutal a los 2 millones de habitantes de la prisión a cielo abierto de Gaza ha tenido efectos particularmente dramáticos.

Estos cambios aún no influyen en la política, pero es probable que se vuelvan más pronunciados conforme Israel continúa derivando hacia la derecha y los crímenes casi cotidianos se vuelven cada vez más difíciles de ocultar o explicar. Si los palestinos pueden superar sus fuertes divisiones internas y en Estados Unidos se desarrollan movimientos efectivos de solidaridad, pueden venir los cambios, tanto al nivel de los pueblos como en la política gubernamental.

Ese podría ser un camino hacia el elusivo objetivo de una paz justa en la antigua Palestina e incluso hacia acuerdos regionales que no sólo reflejen los intereses de las estructuras represivas de poder, sino de los pueblos de la región, que en repetidas ocasiones han luchado por un destino mejor.

* Publicado originalmente en Truthout

Fuente: https://www.jornada.com.mx/notas/2022/07/18/chomsky/chomsky-huellas-de-trump-en-la-visita-de-biden-a-medio-oriente/

Traducción: Jorge Anaya

27 noviembre 2022

Entrevista a Noam Chomsky, filósofo y lingüista

Por: Rebelión

Los intentos de poner la educación superior al servicio del sector privado toman formas casi cómicas.

Fuentes: Truthout

A lo largo de la mayor parte del periodo moderno, desde la época conocida como la Ilustración, la educación fue ampliamente considerada como el activo más importante para la construcción de una sociedad decente.

Sin embargo, este valor parece haber caído en desgracia en el período contemporáneo, tal vez como un reflejo del dominio de la ideología neoliberal, creando en el proceso un contexto en el que la educación se ha reducido cada vez más al logro de habilidades profesionales y especializadas que atienden a las necesidades del mundo empresarial.

¿Cuál es el papel real de la educación y su vínculo con la democracia, con las relaciones humanas dignas y con una sociedad digna? ¿Qué define a una sociedad culta y decente? El lingüista, crítico social y activista de renombre mundial Noam Chomsky comparte sus puntos de vista sobre la educación y la cultura en esta entrevista exclusiva para Truthout.

Al menos desde la Ilustración, la educación ha sido vista como una de las pocas oportunidades para que la humanidad levante el velo de la ignorancia y cree un mundo mejor. ¿Cuáles son las conexiones reales entre la democracia y la educación? ¿O esos vínculos se basan principalmente en un mito, como argumentó Neil Postman en The End of Education?

No creo que haya una respuesta simple. El estado actual de la educación tiene elementos tanto positivos como negativos, en este sentido. Un público educado es sin duda un requisito previo para el funcionamiento de una democracia, donde “educado” significa no solo informado, sino capacitado para investigar libre y productivamente, el fin principal de la educación. Hacia ese objetivo a veces se avanza, otras veces se ponen obstáculos, en la práctica real, y cambiar el equilibrio en la dirección correcta es una tarea importante, una tarea de importancia inusual en los Estados Unidos, en parte debido a su poder único, en parte debido a las formas en lo que se diferencia de otras sociedades desarrolladas.

Es importante recordar que, aunque el país más rico del mundo durante mucho tiempo, hasta la Segunda Guerra Mundial, EE.UU. era una especie de páramo cultural. Si uno quería estudiar ciencias avanzadas o matemáticas, o convertirse en escritor y artista, a menudo se sentía atraído por Europa. 

Gran parte de lo que prevalece en el mundo actual es una educación impulsada por el mercado, que en realidad está destruyendo los valores públicos y socavando la cultura de la democracia con su énfasis en la competencia, la privatización y la obtención de ganancias. Como tal, ¿qué modelo de educación cree que es la mejor promesa para un mundo mejor y en paz?

En los primeros días del sistema educativo moderno, a veces se contraponían dos modelos. La educación podría concebirse como un recipiente en el que se vierte agua, un recipiente muy agujereado, como todos sabemos. O podría pensarse como un hilo, trazado por el instructor, a lo largo del cual los estudiantes avanzan a su manera, desarrollando sus capacidades para “indagar y crear”. Este es el modelo defendido por Wilhelm von Humboldt, el fundador del sistema universitario moderno.

Creo que las filosofías educativas de John Dewey, Paulo Freire y otros defensores de la pedagogía crítica y progresista pueden considerarse desarrollos adicionales de la concepción humboldtiana, que a menudo se implementa como algo natural en las universidades, porque es esencial para la enseñanza avanzada y la investigación, sobre todo en las ciencias. Un famoso físico del MIT era conocido por decirle a sus alumnos de primer año que no importa lo que estudien, importa lo que descubran.

Las mismas ideas se han desarrollado con bastante imaginación hasta el nivel de jardín de infancia, y son muy apropiadas en todo el sistema educativo y, por supuesto, no solo en las ciencias. Personalmente, tuve la suerte de haber estado en una escuela experimental deweyana hasta los 12 años, una experiencia muy gratificante, muy diferente de la escuela secundaria académica a la que asistí, que tendía hacia el modelo del agua en un recipiente, igual que los programas de “enseñar para el examen” que están más extendidos ahora mismo. Los alternativos son el tipo de modelos que se deben seguir si se quiere tener alguna esperanza de que una población verdaderamente educada, en todas las dimensiones del término, pueda enfrentar las cuestiones muy críticas que están ahora mismo en la agenda.

Lamentablemente, las tendencias educativas impulsadas por el mercado que usted menciona son muy reales y dañinas. Deberían, creo, ser consideradas como parte del ataque neoliberal general contra el público. El modelo empresarial busca la “eficiencia”, lo que significa imponer la “flexibilidad laboral” y lo que Alan Greenspan calificó de “creciente inseguridad de los trabajadores” cuando elogiaba la gran economía que dirigía (antes de que colapsara). Eso se traduce en medidas tales como socavar los compromisos a largo plazo con el profesorado y depender de mano de obra temporal barata y fácilmente explotable (adjuntos, estudiantes de posgrado). Las consecuencias son perjudiciales para la fuerza laboral, los estudiantes, la investigación y la indagación, de hecho, todos los objetivos que la educación superior debe tratar de lograr.

A veces, tales intentos de empujar el sistema de educación superior hacia el servicio al sector privado toman formas que son casi cómicas. En el estado de Wisconsin, por ejemplo, el gobernador Scott Walker y otros reaccionarios han estado intentando socavar lo que alguna vez fue la gran Universidad de Wisconsin, transformándola en una institución que satisfaga las necesidades de la comunidad empresarial del estado, al mismo tiempo que recorta el presupuesto y genera una mayor dependencia del personal temporal (“flexibilidad”). En un momento dado, el gobierno estatal incluso quiso cambiar la misión tradicional de la universidad, eliminando el compromiso de “buscar la verdad”, una pérdida de tiempo para una institución que produce personas útiles para las empresas de Wisconsin. Eso fue tan escandaloso que llegó a los periódicos, y tuvieron que afirmar que fue un error administrativo y retirarlo.

Sin embargo, es ilustrativo de lo que está sucediendo, no solo en los Estados Unidos sino también en muchos otros lugares. Al comentar sobre estos desarrollos en el Reino Unido, Stefan Collini concluyó de manera muy plausible que el gobierno Tory está intentando convertir universidades de primera clase en instituciones comerciales de tercera clase. Así, por ejemplo, el Departamento de Clásicos de Oxford tendrá que demostrar que puede venderse en el mercado. Si no hay demanda en el mercado, ¿por qué la gente debería estudiar e investigar la literatura griega clásica? Esa es la máxima vulgarización a la que hemos llegado, que puede resultar de imponer los principios capitalistas de estado de las clases empresariales a toda la sociedad.

¿Qué se necesita hacer para proporcionar un sistema de educación superior gratuita en los Estados Unidos y, por extensión, desviar fondos del complejo militar-industrial y del complejo penitenciario-industrial hacia la educación? ¿Requeriría esto una crisis de identidad nacional por parte de una nación históricamente expansionista, intervencionista y racista?

No siento que el problema sea tan profundo. Estados Unidos no fue menos expansionista, intervencionista y racista en años anteriores, pero sin embargo estuvo a la vanguardia del desarrollo de la educación pública masiva. Y aunque los motivos eran a veces cínicos (convertir a los agricultores independientes en engranajes de la industria de producción en masa, algo que lamentaban amargamente), hubo muchos aspectos positivos en estos desarrollos. En años más recientes, la educación superior era prácticamente gratuita. Después de la Segunda Guerra Mundial, el proyecto de ley GI proporcionó matrícula e incluso subsidios a millones de personas que probablemente nunca habrían ido a la universidad, lo que fue muy beneficioso para ellos y contribuyó al gran período de crecimiento de la posguerra. Incluso las universidades privadas tenían tarifas muy bajas para los estándares contemporáneos. Y el país entonces era mucho más pobre de lo que es hoy. En otros lugares, la educación superior es gratuita o casi gratuita. En países ricos como Alemania (el país más respetado del mundo según las encuestas) y Finlandia (que constantemente ocupa un lugar destacado en el rendimiento) y países mucho más pobres como México, que tiene un sistema de educación superior de alta calidad. La educación superior gratuita podría instituirse sin mayores dificultades económicas o culturales, al parecer. Lo mismo ocurre con un sistema de salud pública racional como el de países comparables.

Durante la era industrial, muchas personas de clase trabajadora en todo el mundo capitalista se sumergieron en el estudio de la política, la historia y la economía política a través de un proceso de educación informal como parte de su esfuerzo por comprender y cambiar el mundo a través de la lucha de clases. Hoy en día, la situación se ve muy diferente, con gran parte de la población de la clase trabajadora abrazando el consumismo vacío y la indiferencia política, o peor aún, apoyando con bastante frecuencia a partidos políticos y candidatos que de hecho son partidarios acérrimos del capitalismo corporativo y financiero y promueven un movimiento contra la agenda de la clase obrera. ¿Cómo explicamos este cambio radical en la conciencia de la clase trabajadora?

El cambio es tan claro como lamentable. Con bastante frecuencia, estos esfuerzos se basaron en sindicatos y otras organizaciones de la clase trabajadora, con participación de intelectuales en partidos de izquierda, todas víctimas de la represión y la propaganda de la Guerra Fría y del amargo conflicto de clases librado por las clases empresariales contra la organización obrera y popular, que aumentó particularmente durante el período neoliberal.

Vale la pena recordar los primeros años de la revolución industrial. La cultura obrera de la época estaba viva y floreciente. Hay un gran libro sobre el tema de Jonathan Rose, llamado The Intellectual Life of the British Working Class. Es un estudio monumental de los hábitos de lectura de la clase trabajadora de la época. Contrasta “la búsqueda apasionada del conocimiento por parte de los autodidactas proletarios” con el “filisteísmo generalizado de la aristocracia británica”. Más o menos lo mismo sucedía en las nuevas ciudades de clase trabajadora de los Estados Unidos, como el este de Massachusetts, donde un herrero irlandés podía contratar a un niño para que le leyera los clásicos mientras trabajaba. Las chicas de la fábrica estaban leyendo la mejor literatura contemporánea del momento, lo que estudiamos como clásicos. Condenaron al sistema industrial por privarlos de su libertad y cultura. Esto continuó durante mucho tiempo.

Soy lo bastante viejo para recordar la atmósfera de la década de 1930. Una gran parte de mi familia provenía de la clase trabajadora desempleada. Muchos apenas habían ido a la escuela. Pero participaban de la alta cultura de la época. Hablarían de las últimas obras de teatro, conciertos del Cuarteto de Cuerdas de Budapest, diferentes variedades de psicoanálisis y todos los movimientos políticos imaginables. También había un sistema de educación obrera muy activo en el que estaban directamente involucrados destacados científicos y matemáticos. Mucho de esto se ha perdido… pero se puede recuperar, no se ha perdido para siempre.

Este texto se publicó originalmente en inglés en Truthout.



22 noviembre 2022

“Todo cantautor debe detenerse en la obra de Milanés”

Por: DW

Dos periodistas especializados en música popular analizan para DW la obra del compositor cubano, valoran su influencia en la cultura latinoamericana y explican su relación con Silvio Rodríguez.

Silvio Rodríguez y Pablo Milanés

"Pablo Milanés es de esas figuras que te señalan el camino, que te muestran cómo hay que hacer las cosas si decides ser un cantautor”, dice a DW el periodista Marcelo Contreras, crítico musical del diario chileno La Tercera. "A diferencia de Silvio Rodríguez, que tiene un estilo más ‘poético', Milanés tomaba las palabras y las asumía de manera más frontal, pero no por eso menos cargada de poesía. 


Eso hizo que su repertorio romántico fuera más universal”, complementa el también especialista Mauricio Jürgensen.

Ambos reporteros, con años de experiencia en el mundo de la música, conversaron con DW sobre la importancia de Pablo Milanés para la cultura latinoamericana, y coinciden en la categoría de gigante que cabe conceder al cantautor y compositor cubano, fallecido este 22 de noviembre a los 79 años, tras luchar durante meses contra un cáncer.

"Estamos hablando de un autor equiparable con Silvio Rodríguez. La nueva trova es un movimiento musical irrepetible, una mezcla entre lo popular y lo culto muy compleja y muy bien lograda y que tuvo una trascendencia y un impacto no solo desde la perspectiva política”, dice Contreras, que destaca como un elemento central de la historia de Milanés su compromiso inicial con la revolución cubana y su posterior desencanto.

"No hace mucho reveló haber estado preso en campos de concentración a mediados de los sesenta en Cuba, y comenzó a tener una postura más bien disidente respecto al régimen”, recuerda. Jürgensen, autor de "Dulce Patria. Historias de la música chilena” y conductor televisivo y radial, complementa: "Una vez que fija residencia en Madrid para tratarse este cáncer que le quita la vida, empezó a tener una mirada distinta respecto de lo que pasaba en la isla. De hecho, apoyó las manifestaciones de 2021. Lo que uno puede observar es que fue un hombre que logró tener la valentía o la claridad para identificar lo que no estuvo bien respecto de algo que él consideró virtuoso durante muchos años”.


Puedes ser de la tercera edad pero el Swing nunca te abandona

  Por: Analisis Critico  Puedes ser de la tercera edad pero el Swing nunca te abandona pic.twitter.com/zjyzpIRjHS — Ali Anzola Escorche (@al...